Hepatitis A – Día 9
Junio 12, 2008
Sintiéndome mucho mejor desde mis días trágicos de la semana pasada con las maravillosas noticias de que el Lunes ya puedo regresar a trabajar y me sueltan el grillete. Puedo volver a coger sol y ver a La Pollita, a quien tanto extraño.
Me he encontrado con que mi familia son una bola de hipocondríacos burlones. Todos los días he tenido a alguien que me dice “Oye, tú sentías tal cosa? Porque yo lo siento. Será que tengo hepatitis?” También me he cruzado con las bromas agrias que incluyen cosas como “Quieres maduro frito?” [inserte la risa del Dr. Hibert] y una amenaza de apuñalamiento sino me como toda la comida.
Pero la vida continúa. Con gelatinita y yogurt y Zucaritas. Me han dicho que coma dulces, que eso es bueno para el hígado. Me preguntan que por qué no me ponen suero y es porque mi versión de la hepatitis vio lo HxC que soy así que se asustó y no se presentó como debía porque yo me siento muy bien aunque aún tengo los ojos un poquiiiiito amarillos.
Vi la película “Les Choristes” y estoy medio obsesionada con el protagonista, Jean-Baptiste Maunier. Pero no es la obsesión que tenía con DanRad, no se preocupen. Me da tanta pena que ese niño haya perdido su voz, maldita pubertad.
Ahora tengo que volver a trabajar, vuelve mi calvario con las aerolíneas y demás asuntillos que necesitan mi intervención.
Ah, la vida normal. Uno de verdad que no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Mis aventuras hepáticas – Día 2
Junio 5, 2008
Desde mi diagnóstico el martes en la noche, he llegado a la conclusión de la Hepatitis A no me hace más hardcore de lo que ya era, me pone triste.
Odio estar enferma. Si me duele un pierna, por ejemplo, no me importa mucho. Me molesta, sí; pero tampoco es que se acaba el mundo.
Pero el malestar general me pone super que mal, me hace sentir miserable y triste, muy triste. Estos son los momentos en los que La Pkdora se haría presente con un abrazo y dormiría conmigo, pero ni ella puede acercarse. Estoy aislada de todo y de todos y no puedo ver a nadie. La Pk cocina la comida deprimente que me toca comer y me la deja cerca, pero nada más. Me alimento porque tengo que hacerlo, mas no porque me dé hambre. Todo es asado o hervido y me tienen tomando agua como loca.
Pero estoy muy triste. Quiero dormir todo el día y solo me dan ganas de estar acostada, creo que cada vez me voy poniendo peor.
Quiero sentirme bien, no sé si vaya a soportar dos semanas de este calvario, de no salir de mi casa y no hacer nada.
Quiero volver a ser yo.