Se nos muere la dulcamara.
Mayo 16, 2007
Pronto moriremos de cáncer. Mi jefe y su primo parecían establo comiendo esa planta, asumo que esta situacion les está partiendo el corazón. Mi sobrina Guchu le ha regalado una dulcamara chiquita a su mami, XQGallina. Niña en maternal precavida vale por dos.
Estamos 16 y ayer 15, oficialmente renuncié a mi trabajo. El lunes empiezo uno nuevo con alguien a quien todavía no le encuentro apodo, pero me cae bien. Dael y yo ya lo acosamos, y encontramos el puesto estratégico de los shawarma, en donde merodearé muy a menudo. Quizá, y solo quizá, le brinde uno a La Pkdora. No prometo nada.
Mi jefe aún guarda la inocente esperanza de que me voy a quedar. Según dice él, quizá “recapacitaré”. Lo siento, pero me estoy yendo a un lugar donde hago lo que me gusta, aprendo un montón y me pagan bien! Eso no me lo ofrece él.
Tengo mi paquetazo, y aunque tengo mucho que contar, solo les diré que si algún día les ofrecen enviarles un paquete por correo regular DIGAN NO. Es la muerte.
El Buddy me invita (con su 2×1, que roñosería) a ver Spiderman hoy. Es parte de nuestro ritual fraternal desde la primera. Es el fin de una era.
Mi jefe se acaba de acercar y preguntar “No está triste?” Y yo contesté que no. Que fría que soy.
A mí nadie me advirtió.
Mayo 14, 2007
Mis múltiples contactos internacionales me han convertido en una fan asidua de la oficina de Correos del Ecuador, ubicada en pleno centro de la ciudad, junto a la estratégica estación de la Metrovía. Inclusive tengo ya un puesto fijo de a dónde ir para obtener sobres y cosas así. Todos me saludan y reconocen mi calidad ratonil. El honorable encargado de hacerme llegar las encomiendas es pana de chupa de La Pkdora, con quien se encuentra al menos una vez cada 3 meses.
Una de mis influyentes amistades me ha enviado un paquete cuyo peso es de 2,2 Kg del cual me notificaron el día viernes. Es regalo de cumpleaños y fui a recogerlo el sábado en la mañana (estoy acostumbrada a hacer todos mis trámites los días sábados) y luego de que me he despertado a las 8AM (EL DIA DE MI CUMPLEAÑOS), bañado con cubitos de hielo y aguantado 30 minutos a que abran la oficina, me informan que oh, no atienden los días sábados.
Respira, Clau. Respira.
Vuelvo hoy, y con este sol apuñalador que hace, camino a lo largo de la calle Luque. Necesitan dos copias de mi cédula y los del centro de copiado no tienen suelto. Persigo a la cuñada que trabaja en Casa Tosi para cambiar el billete, descubro que en su cabecita existe una confusión entre Pichincha y 10 Agosto y Pichincha y Sucre. Espero. Me brindan jugo Deli (recomiendo jugos Facundo [/cuña promocional]) y me cambian el billete.
Saco las copias y me doy cuenta de que la niña que me atiente no tiene conocimiento de mi estatus dado que no llevaba mi credencial. La muy atrevida no se digna darme el cambio en la mano, sino que lo deja en la mesa, se da la vuelta y sigue caminando con un “gracias” muy fingido.
Llego a la oficina lista y armada. Ya he perdido mi hora de almuerzo. El joven que me atiende que tiene malas noticias:
Miserable: Solo recibimos notificaciones hasta las 12, 1, 2.
GRSJ: Por qué?
Miserable: Ya hay 64 personas esperando y aduana solo trabaja hasta las 4.30
GRSJ: Qué bien. Digame qué hora es.
Miserable: 1.30
GRSJ: Ajá, y Usted acaba de decir que es hasta las 2.
Miserable: Pero ya hay muchas personas
GRSJ: Y por qué no me dijeron eso el otro día?
Miserable: No lo sé.
GRSJ: Lindo. Devuélvame mis papeles.
A quién culpo? Al que no me informó el día sábado o al día de la madre? Es un paquete pequeño, no hay pierde. Veo que no comprenden la importancia de lo que viene adentro. Esos dulces no esperarán por siempre!
Obviamente, morirán.