Mi última adquisición

“Hicieron la película de Las Cenizas de Angela. En Estados Unidos, escribas lo que escribas, siempre se habla de la película. Podrías escribir la guía telefónica de Manhattan, y te dirían: ‘Entonces, ¿para cuándo es la película?'”

– Frank McCourt, “El Profesor”

Vivimos al amague

Mayball Table no renunció porque alguien le dijo que mejor se quede aquí, que está estable, que nos pagan a tiempo, que si si, que si no. Ella me cuenta y yo me pongo toda AWWWW porque me dio pena y ella ya cree que es que yo quería que se vaya.

Qué pasó con los buenos sentimientos, me pregunto. Me da pena porque si se iba era por algo mejor, o no? Si me cambio de trabajo cuando yo ya estoy en un lugar estable es porque voy en busca de mejores horizontes y todo pinta para arriba. No es que quería que se vaya sino que parecía contenta con sus planes, digo.

Pero como siempre el típico guayaco desconfiado y mal pensado. Mi corazoncito tierno no termina de comprender la manera de ver la vida de muchos y cuando reacciona naturalmente, es observado con malos ojos.

Hablando de malos ojos, ya quiero cambiar los lentes. No sé exactamente qué quiero, pero es hora de ~renovar~. También quisiera que me termine de crecer el cabello pero siempre se queda hasta donde está, que aunque es medianamente largo, no es lo que necesito en este momento. Generalmente cortarme el cabello es una actividad estresante porque la gente se da cuenta y no me gusta ser el centro de atención bajo ninguna circunstancia. No nací para las tablas.

O quizá sí. Ser actriz de teatro es diferente porque uno no es uno sino que es otro. Y si miran en verdad no te miran a tí, miran a quien estás representando. El problema surge cuando te representas a tí mismo y eres puesta bajo la lupa del fandom.

Por eso tampoco me gustaría ser famosa, ni siquiera me gusta tener muchos amigos porque me estreso. Prefiero llevar una vida de spa donde si quiero, me quedo en mi casa durante el weekend y me instalo a ver películas de Harry Potter una tras otra sin que ni siquiera suene el celular.

No es que quiera ser olvidada, no. Pero cuál es el objetivo de ser recordada a medias? Cuando se es famoso solo surge a la luz lo que tú quieres poner sobre la mesa así que eres o súper buena, o súper mala. Pocos serán los que podrán ver los dos lados y no sean ass-kissers ni haters.

Prefiero tener un grupo de gente seleccionada que en verdad me conoce a una ola de desconocidos que creen que pueden leer mi mente.

El feriado que nunca fue

He pagado todos mis pecados al tener que haber ido a la oficina los 4 días del feriado. Me siento libre de toda carga en mi conciencia y puedo descansar en paz.

En otras noticias, fui a ver December Boys, protagonizada por quien hasta no hace mucho, fue alguien muy importante en mi vida: Daniel Radcliffe. Y lo unico que puedo decir ya lo dijo Dael en su post, NO VAYAN A VER ESA WEAA. No vale la pena, las monjitas cullen que hacen piruetas hicieron la casita. Y POR EL AMOR DE DIOS, POR QUE TODAVIA GUARDAS EL MALDITO BOTON DESPUES DE TANTOS AÑOS?! Es en serio, la película es horrible. Mejor vayanse a ver Iron Man, que ha recibido buenas críticas.

Tengo celular nuevo gracias a un honorable ladrón de metrovía. Tan tecnológica soy yo que en menos de 24 horas ya tenía nuevo medio de comunicación. Agradezco al ladrón por haber hecho esto posible, y espero que disfrute los lols de los mensajes que había en mi buzón.

Hubo un baby shower de una amiga que quizá y ya dio a luz, ya estaba con las contracciones. Hubo moquillo y hasta me dedicaron un discurso por ser la única no pariente, no vecina de la fiesta, estrictamente amiga. Desde el colegio, tantos años juntas. La lerda esta me llegó con la invitación y yo ni idea de que estaba embarazada. Ya le dije que me avise cuando dé a luz y no vaya a estar llegándome después con la invitación a la quinceañera.

Daelona lurkeó en mi trabajo el día viernes y demostró la envidia que le tiene todo el mundo a mi monitor, al expresar que debería estar en su oficina y no en la mía. Yo la harté enseñándole mi fondo de pantalla de Emile Hirsch y James McAvoy que tanto le gustó y hasta me pidió que se lo envíe.

Mañana vuelvo a la oficina y ya veo la cara que me van a poner cuando se den cuenta de que trabajé los cuatro días. Me dirán de todo, es que ya lo veo venir.

Pero qué se le va a hacer.

Quince años, un mes y 29 días

Ese fue el tiempo que me acompañó mi niña, mi gata.

Era hermosa y grande y muy peluda. Era la admiración de todo el que la conocía y la envidia de los gatos del barrio. Una cosa es que yo se las describa y otra que la hayan conocido. Parecía saber que era más linda que los demás y nos miraba a todos con un poquito de desprecio.

Pero yo la amaba, toda mi familia la amaba. Se subía donde le daba la gana, dormía con quien quería, se acostaba en la ropa recién planchada. Cuántas veces no nos tocó salir con algo lleno de pelo de gato a la calle, porque la habíamos estado sobando.

Y se paseaba entre nuestras piernas y nos maullaba al vernos. Y cuando íbamos al supermercado siempre preguntábamos “Todavía tiene comida la niña?”. Nosotros podíamos no alimentarnos durante días, pero era pecado mortal que ella pasara hambre.

Y anoche se fue. Me tocó sostenerla mientras la inyectaban, estaba tan asustada. Y ella lloraba y yo lloraba con ella, todos estábamos tristes.

Y yo sentí cuando dejó de respirar. Y la abracé y la cargué y la envolví en lo que la enterraron.

Estoy tan triste que Ustedes no tienen idea. Yo no sé lo que es vivir sin ella, no conozco una rutina que no envuelva a mi gata o irnos de viaje sin pensar en qué va a comer y quién la va a cuidar.

Algunos no comprenderán y me dirán “Pero es un gato!”, pero no lo era. Era un miembro de mi familia, mi mami siempre decía ella tenía 5 hijos, contando a la niña.

No puedo dejar de llorar, estoy demasiado aplastada contra una pared como para mantenerme en calma.

Mi mami puso una foto de ella en la sala, y yo aún siento que la estoy abrazando. La extraño tanto, anoche dormí con mi mamá y a cada rato sentía como que se subía en la cama, que se acostaba entre nosotras, que estaba ahí.

Esto es una pena demasiado grande para mí, ella era fundamental en nuestras vidas; una dama, una princesa. Una reina. Mi niña, la eterna.

omg

Tengo una compañera de trabajo que es relativamente nueva. Creo que todavía no cumple 3 meses en esta oficina y es CPA. Desde el lunes anda con las  trencitas y aunque al principio no se me ocurrió preguntar, creo que le escuché a alguien indagar si se fue a la playa y a ella contestar que no.

Hoy le pregunté que cuando se piensa sacar el peinado y me dice “No, yo siempre me quedo con las trencitas toda la temporada, no importa si voy a a la playa o no”

😐
A ver. WTF.

Es como mantener el árbol de navidad puesto todo el año o que alguien te cante las mañanitas para despertarte todos los días. Hay lugares y ocasiones para todo y una Contadora Pública Autorizada no debe utilizar trencitas durante tres meses EN UNA OFICINA. Y lo peor, en donde se entregan cheques y blablabá. Es obligatorio que cualquiera que entra a la oficina la vea y durante tres meses, lo primero que verán son sus trencitas. Luego su blusa, su pantalón de tela y look ejecutivo.

Pero lo primero que ven será las benditas trenzas.

Y nos van a dar uniformes. O sea que vendrá vestida como una verdadera oficinista… con trencitas.

Yo odio las trencitas.

En la playa, bacán. Todos somos medio ridículos cuando nos vemos rodeados de arena pero… en una oficina?

Ya sé, dirán “Tu vas a trabajar en jean y camiseta” pero honestamente pueden venir a decirme en la cara que hacer eso en un puesto en el que no trato con público y que a mi jefe no le interesa como venga vestida se compara a que venga con trencitas la oficina TODOS LOS DIAS durante TRES MESES?

Esto es en serio, me preocupo. Que vendrá luego? Extensión infinita de los días en los que se come fanesca? Navidad todos lo meses? (Imagínense la chirez interminable) Trabajar/Estudiar sin vacaciones?

No quiero saber.